23 noviembre 2011 3 23 /11 /noviembre /2011 00:11

 

Una ostra estaba enamorada de la Luna. Cuando su gran disco de plata aparecía en el cielo, se pasaba horas y horas con las valvas abiertas, mirándola.
Desde su puesto de observación, un cangrejo se dio cuenta de que la ostra se abría completamente en plenilunio y pensó comérsela.
A la noche siguiente, cuando la ostra se abrió de nuevo, el cangrejo le echó dentro una piedrecilla.
La ostra, al instante, intento cerrarse, pero el guijarro se lo impidió.
El astuto cangrejo salió de su escondite, abrió sus afiladas uñas, se abalanzó sobre la inocente ostra y se la comió.
Así sucede a quien abre la boca para divulgar su secreto: siempre hay un oído que lo apresa.

Fin

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Published by cuentos y mas cuentos
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Comentarios

Nombre: Amisor – Tus Juguetes Online 21/05/2012


Un pequeño relato pero que encierra una gran enseñanza. A veces no es necesario escribir un cuento demasiado largo que nos haga perder un poco el hilo, si el objetivo es sintetizar de una forma
muy clara una buena moraleja. En este caso, es cierto que hay que tener cuidado con los secretos que guardamos, no siempre podemos divulgarlos en cualquier circunstancia aunque creamos que no hay
quien los pueda usar en nuestra contra, porque nunca se sabe.

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